
Tres días no son toda una vida aunque a veces lo parezcan.
Tres noches no son la eternidad aunque a ratos así lo pre-siento.
Tres guiños seductores no son un: ¡Sígueme!
Pero vi en tus ojos una declaración de intenciones.
Tres mails no son un testamento aunque a veces entre líneas me acercas un t’estim.
Tres mails no son un testamento aunque a veces entre líneas me acercas un t’estim.
Tres promesas no son los pilares del AMOR aunque tu voz (cuando suena) rompe todos los diques.
Tres miradas no son el apogeo lunar aunque a veces me encanta tu miopía.
Tres excusas no son el final del mundo aunque hay frases que cortan el aliento.
Tres besos no son un compromiso en firme aunque ¿sabes? me gustaría que me besaras.
Calladamente te acercas con un tres como amuleto crees en los tríos me aseguras enarbolas la bandera tricolor de la duda cuentas con los dedos, sólo con tres: Tú, yo y el desasosiego. Trenzas y destrenzas cual Penélope las razones que te mantienen en esa incertidumbre.
Tres ojos para observar la vida
aunque en realidad -siempre te lo dije- la muerte es tan sólo una.
Soy testimonio mudo de tu existencia tridimensional
callada y cotidianamente te voy queriendo.
Consol Sánchez
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