dimarts, 27 de novembre del 2007

HORA CREPUSCULAR





En la hora del crepúsculo

la calma invade la mirada.

Soy testigo y serlo

requiere siempre distancia.

Observo, pues, desde la distancia

que lo abarca todo,

las pasiones ya no perturban mi albedrío.

Soy clarividente porque

ya no vivo sumergida

en la nebulosa de mis sueños.

La calma invade la mirada del testigo.


Soy libre al fin.
Carme Martin