dissabte, 1 de març del 2008

LA SOLITARIA


pintura de Montserrat Gudiol

La solitaria
contempla su cuerpo desnudo
lo ve menudose ha ido encogiendo
trillado por mil raíles

cicatrices que marcan
el punto que fue diana
en manos de cirujanos.

La solitaria

dimite de grandes epopeyas
se recluye en su caparazón
habita su propia soledad
paso a paso
lentamente como caen las hojas en otoño
No apura las horas ni el café tibio
no tiene prisa
ni enloquece frente a las rebajas.

La solitaria

disputa consigo misma
un juego de damas,
la separación y el encuentro

como fichas blancas y negras.
El eclipse lunar interpela,

volar muy alto electrocuta.

La solitaria
mira a los ojos y calla

conoce el sabor que deja la ceniza
el barro entre los dedos
la sal entre los dientes.
Evoca los paisajes que fueron
pazos de complacencias.

La solitaria
bebe en las fuentes eternas

late ante la dulzura de las danzantes
las que revolotean y ofrecen
las que abrazan y contagian
las que callan y comprenden.

La solitaria
sabe que el verso

recoge mil lágrimas y mil lamentos
palabras embrionarias
encogidos sentimientos
fulminantes suspiros
que devuelven al entorno
su pátina de claustro.

La solitaria
amanece cada día

con nubes confundidas
con anhelos arropados
en relámpagos de ilusiones
sabe que hoy es siempre
y mañana... futuro plus-imperfecto.


Consol S. Buendía

1 comentari:

carme ha dit...

em recorda un poema meu, tenim sentiments molt propers.