
Lancé piedras contra el cristal de tu ignorancia
Volví una y otra vez a sacudir tu letargo amoroso
Te obsequiaba con poemas inventados para ti
Cedía a tus caprichos y perdía gota a gota mis recursos.
Hubiera deseado un gesto intrépido, valiente
“…Un presentarse sin avisar
Una llamada sin previa,
Un mensaje que hiciera voltear campanas…”
¿Por qué siempre esperamos lo contrario de lo que acontece?
Será que el deseo vuela siempre más alto que la realidad.
Y a veces hasta hipotecamos la vida que nos vive.
Será que los miedos son como cuerdas de ahorcado
Que cuanto más intentas zafarte más asfixian.
La vida es breve te conté un día
Y asentiste con un movimiento pendular de tu cabecita dorada
Esperé inútilmente un duelo de opiniones
Un manantial de argumentos
Una porción miniaturista de tu sentir.
Pero no hubo nada, tan sólo vacío largo y negro
Tu voz se resguardó en sus mazmorras
Y aunque tus ojos lanzaban mensajes inconexos
La tonadilla era tan rala como el fondo de un plato vacío.
Dejé de creer hace años en las protecciones
En las guardabarreras emocionales
En la necedad del:
“…mejor lo dejamos ahora,
Mejor no arriesgarnos,
Mejor no tentar al destino…”
El universo, mi querida mujer ambigua
Es de las valientes, de las osadas y atrevidas
De las que son paladines de nuevas aventuras
Las resueltas a avanzar aunque sea cayendo
Las audaces que no temen abrir los brazos y vaciarse
Las determinadas a ser un infinito de posibilidades
Las leonas en la selva del aburrimiento
Las estoicas antes los mordiscos de la vida
Las invencibles que se renuevan a golpe de inspiración.
Las que no preguntan si amar es una tontería,
Sino que aman sin porqué.
Puedo entender la timidez y el apocamiento
Pero detesto la mojigatería y la estupidez,
Los recursos fáciles de las timoratas y encogidas
Los pasos atrás de las indecisas e inmorales.
Tú tan sólo eres pusilánime… ¿tan sólo?
Lenta en recursos y menguada en confianzas
Alardeas de virtuosa y ni siquiera la cortesía te adorna.
Pero no hay nada que temer:
La vida en última instancia coloca a cada una en su lugar
Cierra una puerta pero abre millones de balcones.
“…Tal vez no aquí,
Tal vez no ahora,
Tal vez no contigo…”
Estoy convencida que en la eternidad
Seremos dos sombras fugaces e inmortales.
Sólo nos diferenciará la embriaguez del amor cumplido.
Consol S. Buendía
Volví una y otra vez a sacudir tu letargo amoroso
Te obsequiaba con poemas inventados para ti
Cedía a tus caprichos y perdía gota a gota mis recursos.
Hubiera deseado un gesto intrépido, valiente
“…Un presentarse sin avisar
Una llamada sin previa,
Un mensaje que hiciera voltear campanas…”
¿Por qué siempre esperamos lo contrario de lo que acontece?
Será que el deseo vuela siempre más alto que la realidad.
Y a veces hasta hipotecamos la vida que nos vive.
Será que los miedos son como cuerdas de ahorcado
Que cuanto más intentas zafarte más asfixian.
La vida es breve te conté un día
Y asentiste con un movimiento pendular de tu cabecita dorada
Esperé inútilmente un duelo de opiniones
Un manantial de argumentos
Una porción miniaturista de tu sentir.
Pero no hubo nada, tan sólo vacío largo y negro
Tu voz se resguardó en sus mazmorras
Y aunque tus ojos lanzaban mensajes inconexos
La tonadilla era tan rala como el fondo de un plato vacío.
Dejé de creer hace años en las protecciones
En las guardabarreras emocionales
En la necedad del:
“…mejor lo dejamos ahora,
Mejor no arriesgarnos,
Mejor no tentar al destino…”
El universo, mi querida mujer ambigua
Es de las valientes, de las osadas y atrevidas
De las que son paladines de nuevas aventuras
Las resueltas a avanzar aunque sea cayendo
Las audaces que no temen abrir los brazos y vaciarse
Las determinadas a ser un infinito de posibilidades
Las leonas en la selva del aburrimiento
Las estoicas antes los mordiscos de la vida
Las invencibles que se renuevan a golpe de inspiración.
Las que no preguntan si amar es una tontería,
Sino que aman sin porqué.
Puedo entender la timidez y el apocamiento
Pero detesto la mojigatería y la estupidez,
Los recursos fáciles de las timoratas y encogidas
Los pasos atrás de las indecisas e inmorales.
Tú tan sólo eres pusilánime… ¿tan sólo?
Lenta en recursos y menguada en confianzas
Alardeas de virtuosa y ni siquiera la cortesía te adorna.
Pero no hay nada que temer:
La vida en última instancia coloca a cada una en su lugar
Cierra una puerta pero abre millones de balcones.
“…Tal vez no aquí,
Tal vez no ahora,
Tal vez no contigo…”
Estoy convencida que en la eternidad
Seremos dos sombras fugaces e inmortales.
Sólo nos diferenciará la embriaguez del amor cumplido.
Consol S. Buendía
1 comentari:
És tot empenta, prò no tothom està preparat per viure així. Llàstima.
Carme
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